Por Bohumil Böhm y Vladimír Böhm
La
cultura maya se nutría de una agricultura desarrollada capaz de producir
suficientes alimentos para las capas de población que tenían ocupaciones
permanentes o temporales no agrarias. Igual que en el caso de otras culturas
desarrolladas de Asia, África y Europa los agricultores mayas debían respetar
los cambios que se producían regularmente en la Naturaleza a lo largo del
año. Así se fue creando progresivamente el calendario de los mayas, cuyo
complejo sistema, no tiene parangón en el mundo.
El
período básico de tiempo es el año tropical de 365,242 199 días. Sus dos
puntos nodales principales son el solsticio de verano cuando el Sol tiene la
máxima declinación norte y el solsticio de invierno con la máxima declinación
sur (Anexo 1). La longitud del año tropical no es un número entero y por
eso en el año
En
los estudios especializados y de manera general reina la opinión de que los
mayas no conocían la aplicación de los años bisiestos de 366 días. En el
sistema del calendario maya de la época clásica, es cierto que no se podían
incluir en ningún lugar, porque se trataba de un sincronismo armónico de varios
ciclos de calendario, a saber:
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Tzolkin
de 260 días Después de 18 980
Haab
de 365 días días se reunían Después de 170 820
(círculo de calendario) días se reunían. Después de 6 832 800
Ciclo de 9 días días todos los
ciclos se
reunían.
Círculo de Katunes de 93 600 días dividido
en 13 Katunes
de 7 200 días. Cada Katun se
componía de veinte Tunes de 360 días.
Para los mayas el sincronismo de
todos los ciclos de calendario formaba un sistema preciso, armónico y sagrado. Cualquier
introducción de un día hubiera desbaratado totalmente el sistema. Las
combinaciones de días del ciclo de 260 días y del de 365 días caían
irrepetiblemente en un día concreto del ciclo de 18 980 días (círculo de
calendario) y a este último correspondía otro del ciclo de nueve días. Todos
juntos quedaban fijos en un Tun
concreto del círculo de Katun. El
ciclo entero se cerraba después de 6 832 800 días para iniciar nuevamente su
transcurso. Por eso queda excluida la posibilidad de que hubieran aplicado el
año bisiesto. Al mismo tiempo, cada día tenía varias designaciones.
Además quedaba expresado numéricamente el número días transcurridos hasta el
día fechado, desde el comienzo de la cronología maya (el número largo). Esta
complicada manera de fechado que aplica el número largo y los ciclos más arriba
mencionada, aparece en las inscripciones en los monumentos de las ciudades de
templos. En los códices mayas no
encontramos esta manera de fechado
con tanta frecuencia. En el Códice de Dresde las fechas del número largo que
expresan el número de días transcurridos desde el comienzo
de la cronología maya hasta
la fecha del día correspondiente tienen la designación de Tzolkin de 260 días y de Haab de 365 días. Algunas
fechas señalan el
último día del
número largo solamente
con la fecha
del Tzolkin de 260 días y no
se menciona la fecha del Haab de 365
días. No aparece el ciclo de nueve días. A excepción de un caso, insuficientemente
comprobante, el fechado mediante el círculo de Katun tampoco aparece.
En el Códice de París se utiliza
para el fechado el transcurso de Katunes
en el círculo de Katun y el Tzolkin de 260 días. No se aplican ni el
número largo ni el ciclo de nueve días, o sea que resulta imposible fijar la
fecha del manuscrito en base al calendario maya. Igual que en el Códice de
Dresde se expresan los ciclos del año de 365 días mediante los datos del
Tzolkin de 260 días, aunque solo en
el marco del círculo de calendario de 18 980 días.
En el Códice de Madrid las fechas se expresan exclusivamente en el
sistema de Tzolkin de 260 días. En un
solo caso se menciona la fecha de 13 Ahau y 13 Cumku. La primera fecha corresponde al Tzolkin de 260 días, la segunda al Haab
de 365 días. La combinación de ambas fechas cae en el día 15 700 del círculo de
calendario. En el marco del círculo de calendario que no rebasa 18 980 días, el
año de 365 días también se expresa en este Códice mediante el Tzolkin de 260 días como explicaremos
más adelante. Las fechas del ciclo de nueve días y el número largo que expresa
el total de días a partir de la cronología maya tampoco de aplica al día
fechado.
Es evidente que los Códices de París
y de Madrid nacieron en un período en que no se aplicaba el fechado mediante el
número largo o que ya había caído en el olvido. Los ciclos de calendario con su
complicadísima organización que conocemos por las inscripciones en las ciudades
de templos, y, en parte, por el Códice de Dresde, no aparecen en el Códice de
París ni en el de Madrid. Es probable que en el período en que se confeccionó
el Códice de Madrid hubo un intento exitoso de designación del año
bisiesto de 366 días, ya que su introducción en el sistema de calendario no
trastocó la armonía con los demás ciclos de calendario que hacía tiempo habían
caído en desuso.
El origen de todos los códices mayas
conservados se sitúa lógicamente en la Península del Yucatán. Sin embargo, en
la región maya del sur, que cubre principalmente el altiplano de Guatemala no
se conocen inscripciones jeroglíficas del período culminante de la cultura
maya, a excepción de cortos textos jeroglíficos muy tempranos en los grandes
monumentos. Después de la llegada de los españoles se escriben los
primeros documentos históricos que inician la historia con la incursión de los
grupos de belicosos toltecas desde México Central. Aproximadamente después del
año 800 d. de J.C. la región maya central atraviesa por una decadencia
permanente hasta el derrumbe total de su cultura y el abandono de las
magníficas ciudades de templos a finales del siglo IX. Estas últimas quedan
invadida por una vegetación selvática y se pierden en el olvido. La continuidad
cultural sigue en la región maya del norte que ocupa la mayor parte de la Península
del Yucatán, aunque en condiciones cambiadas. Durante los últimos treinta
años del siglo X los grupos belicosos de los toltecas penetran en este
territorio. En crónicas posteriores aparecen con los nombres de Itza y Tutul
Xiu. En este período, llamado mexicano, que dura hasta aproximadamente el
año 1200 los nuevos llegados dominan por completo la sociedad maya. La
decadencia cultural se manifiesta en la ausencia de nuevas inscripciones
jeroglíficas con fechas y en la decadencia de la arquitectura que en su
concepto queda muy rezagada detrás de la monumentalidad de las ciudades mayas
del período clásico. Desde comienzos del siglo XIII la Liga de Mayapán empieza
a dominar una gran parte del Yucatán. Los gobernantes, originariamente
descendientes de los conquistadores mexicanos, adoptan el idioma maya y
progresivamente se funden con la población maya más numerosa. Los dioses
mexicanos van perdiendo importancia, y, hasta cierto punto, se produce un
renacimiento de las divinidades mayas originarias. También se difuminan las
fuertes manifestaciones plásticas mexicanas,
principalmente en la arquitectura
que en Chichén Itzá copia literalmente
las construcciones toltecas del Tollán, en México Central. Sigue la decadencia
cultural. A mediados del siglo XV los gobernantes de las demás ciudades se
levantan contra la Mayapán que se desmorona completamente. El Estado
centralizado se descompone en una serie de pequeños territorios, cuyos
jefes sostienen guerras aniquiladoras que van de la mano de la total destrucción
de
Gracias al estudio y al análisis
matemático-estadístico de centenares de fechas mayas en las inscripciones de
las ciudades de templos y en el Códice de Dresde hemos conseguido una serie de
pruebas fidedignas, a saber, el hecho de que algunas de ellas tienen relación
con los solsticios, muy excepcionalmente con los equinoccios, que
posteriormente son los días de origen utilizados para fijar la longitud precisa
del año tropical. Lógicamente en el transcurso del tiempo, en el marco
del Haab
de 365 días, los solsticios caían en distintos días porque no se aplicaba el
sistema de los años bisiestos de 366 días para no trastocar el sistema
de calendario maya, cuyos respectivos ciclos encajaban con la precisión de un
mecanismo ruedas dentadas giratorias. Este
sistema empezó a alterarse a lo largo del siglo X cuando los grupos belicosos
de nuevas etnias, probablemente los toltecas, penetraron en la Península del
Yucatán, imponiendo a los mayas su dominación, su cultura, sus dioses y también
su calendario. En un período muy breve dejan de confeccionarse las inscripciones jeroglíficas con fechas mayas, cuyo
sistema no fue probablemente comprendido por los nuevos llegados. Únicamente
quedó la datación del ciclo de 260 días conocido en muchas de las culturas
avanzadas de México. En Yucatán se mantuvo durante algún tiempo la tosca
datación por mediación del transcurso de los Katunes de 7 200 días hasta la llegada de los españoles. Naturalmente
se conocía el año de 365 días porque todas las faenas del campo lo
respetaban.
El
transcurso del año de 365 días se puede expresar mediante las fechas del
Tzolkin de 260 días, aunque solo en el marco del círculo de
calendario de 18 980 días. Este sistema se aplica en los Códices de Dresde,
París y Madrid. De muestra nos servirá la inscripción del Códice de Madrid en
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11
Kan - 124o día
13 Kan
- 204o día
4 x 365 = 1 460 días 4 x 365 = 1 460 días
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2 Kan -
24o día
4 Kan
- 104o día
4 x 365 = 1 460 días 4 x 365 = 1 460 días
4 x 365 = 1 460 días 4 x 365 = 1 460 días
4 x 365 = 1 460 días 4 x 365 = 1 460 días
4 x 365 = 1 460 días 4 x 365 = 1 460 días
4 x 365 = 1 460 días 4 x 365 = 1 460 días
Los 18 980 días
contienen:
13 x 1 460 días, o sea, 52 x 365 años de días sin
los años bisiestos o bien 73 x 260 días de Tzolkin.
Como hemos
demostrado más arriba en el momento del nacimiento del Códice de Madrid se
conocía el principio del círculo de calendario de 18 980 días en el que se
produce el sincronismo del Tzolkin de 260 días y del Haab de 365 días. No obstante, no
soluciona la problemática de la aplicación de los años bisiestos. Su
introducción en el calendario maya fue posible solo en el momento en que los
antiguos sistemas armoniosos de calendario del período clásico de la cultura
maya fueron cayendo en el olvido. Este proceso se inició a partir de finales
del siglo X y siguió en los siglos posteriores cuando los grupos de belicosos toltecas empezaron a penetrar en Guatemala y en la
Península del Yucatán desde México Central. La nueva etnia dominó totalmente a
la población maya en el sentido de gobierno, religión y cultura. No se tomaron
los originarios sistemas mayas de calendario a excepción de la aplicación del
ciclo de 260 días y el transcurso de Katunes
de 7 200 días en un fechado muy tosco. Los toltecas probablemente conocían
antes de su incursión en la región maya el ciclo de 260 días, porque se
utilizaba para establecer las fechas en muchos centros urbanos y en templos de
México Central. Posiblemente en el transcurso de la hegemonía de la Mayapán en
la Península del Yucatán (desde comienzos del siglo XIII hasta la segunda mitad
del siglo XV) se introdujo el año bisiesto de 366 días en combinación
con el Tzolkin de 260 días. Desapareció
el peligro de que se trastocaran los distintos ciclos de tiempo que encajaban
perfectamente de forma armónica y que para los mayas del período clásico eran
sagrados e intocables.
Las tablas en las páginas M 13 – M 18 del Códice de Madrid documentan el
uso de los años bisiestos mediante el ciclo de veinte días que
formaba parte de Tzolkin
de 260 días. En ellas se encuentran cuatro líneas horizontales de
jeroglíficos del ciclo de veinte días (Anexos No. 2 y No. 3). En las líneas
horizontales se mantiene el orden en el que realmente iban esos días, o sea
desde el primer día Imix hasta el
vigésimo Ahau. La esencia de la Tabla
consiste en que los datos deben leerse en las columnas verticales, como se
muestra en su trascripción gráfica (Anexo No. 3). Después de 3 x 5 días sigue
un intervalo de seis días que se encuentra siempre entre dos columnas
verticales de jeroglíficos. Sustituimos cinco días por un intervalo de 365 días
y seis días por un intervalo de 366 días. De esta manera surge la típica
cuatrienal de tres años de 365 días mas un año bisiesto de 366
días, tal y como se utiliza en la actualidad.
Gráficamente
podemos reflejar el sistema de manera siguiente:
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Imix Ik Akbal Etc.
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365 365 365
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Cimi
Manik Lamat
366 365 366 365 366 365
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Chuen Eb Ben![]()
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365 365 365
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Cib
Caban Etznab
El ciclo entero inacabado en
Observando a largo plazo los lugares
de las salidas y de las puestas del Sol es posible determinar con precisión dos
momentos del año tropical de mayor importancia para los agricultores, a
saber los solsticios. El solsticio de verano cuando el Sol tiene la máxima
declinación norte en su salida y en su puesta; y, el de invierno con la máxima
declinación sur.
Los
equinoccios de primavera y otoño solo se deducen de los solsticios. Por
los intervalos entre los respectivos solsticios se puede deducir la auténtica
longitud del año tropical. La precisión depende naturalmente del número
de solsticios observados y de la computación de los días entre ellos. Los
solsticios son la base de las tablas de los transcursos de los años
tropicales con los años bisiestos de 366 días correctamente ubicados,
como nos los ofrece el Códice de Madrid. Lo documenta igualmente la iconografía
acompañante que completa las columnas de glifos del ciclo de veinte
días. Se trata de una representación de la fuerte lluvia que cae del cielo, y,
en
El Códice de Madrid no contiene el
sistema de datación del llamado número
largo que conocemos por las inscripciones y las fechas en las ciudades de
templos o por el Códice de Dresde porque en el momento de su confección este
sistema se desconocía y nadie era capaz de continuar correctamente el sistema
de computación de los días desde el comienzo de la cronología maya utilizada en
el período clásico de la cultura maya. Por eso no es posible encasillar con
precisión esta reliquia dentro de la datación maya. Sin embargo, precisamente
en las tablas de los transcursos de los años tropicales hay ciertas
posibilidades para poder fecharlas. Sabemos que
para su base se tomó la estación de las mayores precipitaciones en torno al solsticio de verano. En las
páginas M 13 y M 17 se hallan los jeroglíficos del eclipse del Sol. Estos
mismos jeroglíficos se encuentran en
La fecha en que se produjo el eclipse.
Los
correspondientes días julianos.
La máxima
del eclipse en %.
La hora
local de la máxima del eclipse.
La fecha
del solsticio de verano.
La
diferencia de días entre el solsticio y el eclipse.
18. VI.
931 2 061 274 61 % 9:53:44 17. VI.
931 + 1
18. VI.
996 2 085 016 72 % 13:05:00 16. VI. 996
+ 2
9.
VI. 1043 2 102 173 63 % 18:17:49 16. VI. 1043 -
7
11. VI. 1192 2 156 598 44 % 8:55:28 14. VI. 1192 -
3
13. VI. 1238 2 173 401 32 % 13:06:36 14. VI. 1238 -
1
13. VI. 1257 2 180 341 25 % 14:19:14 14. VI. 1257 -
1
25. VI. 1340 2 210 669 61 % 13:45:56 13. VI. 1340 + 12
26. VI. 1405 2 234 411 86 % 11:19:07 13. VI. 1405 + 13
28. VI. 1451 2 251 214 34 % 17:45:47 13. VI. 1451 + 15
17. VI. 1452
2 251 569 98 %
28. VI. 1470
2 258 154 11 %
De todos los eclipses solares
mencionados en la tabla anterior podemos excluir los de los años 931 y 996 que son
demasiado tempranos. Al apuntar sus fechas el autor maya hubiera quizás
utilizado el sistema del número largo que expresa el número de todos los días
transcurridos desde el primer día de la cronología maya hasta la fecha del
correspondiente eclipse como es el caso del Códice de Dresde. Es cierto que en ese período penetran los
toltecas en la Península del Yucatán pero el antiguo sistema de fechado del
período clásico aún no ha caído en el olvido. Este extremo queda documentado en
la estela 2 de Quen Santo y en la estela 10 de Xultún. Los eclipses de los
años 1340, 1405, 1451 y 1470 quedan lejos del día del solsticio de
verano. Al determinar los eclipses, es probable que los mayas no hubieran
cometido errores en intervalos de
Inicio del eclipse -
Máxima del eclipse - 7:57:20
Fin del eclipse
- 9:13:08
El eclipse solar se produjo cuatro días
después del solsticio de verano. En ese lapso de tiempo avanzó hacia el sur un
0,080° de la máxima declinación norte del Sol. Es un ángulo que no se podía
averiguar con los medios de medición que entonces existían. Según la
correlación de Böhm cuyo valor es de 622 261 días el eclipse se produce en el
día Lamat del ciclo de veinte días. Los
resultados del análisis de las páginas M 12 – M 18 del Códice de Madrid pueden
resumirse de manera siguiente:
A) Los intervalos entre los respectivos
días del ciclo de veinte días en las columnas verticales contienen el sistema
de computación de los años bisiestos, a saber en forma de (3 x 365 días)
+ 366 días.
B) Las fechas iniciales son los
solsticios de verano cuando en la Península del Yucatán culminan
simultáneamente las máximas precipitaciones. Los torrentes de lluvia se
encuentran en las respectivas páginas junto con las representaciones de Chac,
dios de la lluvia.
C) Muy cerca del día del solsticio de
verano se produjo el eclipse del Sol, cuyos jeroglíficos se encuentran en las
páginas M 13 y M 17. En
D) El eclipse del Sol del 17 de junio
de 1452 fue el mayor del período estudiado, o sea entre el año 900 y el
año 1536, y mereció ser documentado. Le igualaron solo los eclipses del
26 de junio de 884 con la máxima de 98% y el del 29 de mayo de 1025 con la
misma máxima de 98% que quedan bastante
lejos de los solsticios de verano.
E) El 17 de junio de 1452 corresponde
al siglo en el que se fija el nacimiento del Códice de Madrid. No podemos decir
en cuál día Lamat cae el eclipse
porque la tabla de los solsticios de verano abarca 207 años y el día Lamat aparece en diez ocasiones.
En algunas páginas del Códice de
Dresde están representados los jeroglíficos del eclipse solar con torrentes de
agua y el dios Chac. Los autores del presente trabajo estudiarán el significado
de esta iconografía que contiene datos de calendario.
En las colecciones del Museo Náprstek
en Praga, que forman parte del Museo nacional, se guarda el llamado Códice de
Praga. Se trata de otro manuscrito maya considerado como falso desde el
año 1956. Contiene líneas parecidas de jeroglíficos del ciclo de veinte
días, tal y como están mencionadas en el Códice de Madrid. Están alistadas en
el sistema (3 x 365 días) + 366 días. También aquí se ve el esfuerzo por crear
tablas para determinar la longitud precisa del año tropical para un
período concreto. Ya se realizó el análisis de dichas tablas en un estudio que
se publicará a finales del 2003 en la revista especializada “Anály”, editada por el Museo Náprstek en
Praga.
Anexo 1
Anexo 1 A B C A E C O N S
Esquema del aparente movimiento del Sol en los puntos nodales del aòo tropical. A)
Solsticio de invierno. El Sol sale y se pone en la máxima declinación del sur -23,50
del ecuador. B)
Equinoccio primaveral y otoòal. El Sol cruza el ecuador
y su declinación
es 00. C)
Solsticio de verano.
El Sol sale y se pone
en la máxima declinación
del norte + 23,50 del ecuador.
Esquemae
Anexo 2
El Códice de Madrid. Páginas M
Anexo 2 (continuación)
El Códice de Madrid. Páginas M
Anexo 3
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Imix Ik Akbal Kan Chicchan Cimi Manik Lamat
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Cimi Manik Lamat Muluc Oc Chuen Eb Ben
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Chuen Eb
Ben Ix Men Cib Caban Etznab
5 5 5 5 5 5 5 5
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Cib Caban Etznab Cauac Ahau Imix Ik Akbal
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Muluc Oc Chuen Eb Ben Ix Men Cib
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Ix Men Cib Caban Etznab Cauac Ahau Imix
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Cauac Ahau Imix Ik Akbal Kan Chicchan Cimi
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Kan Chicchan Cimi Manik Lamat Muluc Oc Chuen
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Caban Etznab Cauac Ahau Imix Ik Akbal Kan
5 5 5
5 5 5 5 5
Ik Akbal Kan Chicchan Cimi Manik Lamat Muluc
5 6 5 6 5 6 5 6 5 6 5 6 5 6 5
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Manik Lamat Muluc Oc Chuen Eb Ben Ix
5 5 5 5 5 5 5 5
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Eb Ben Ix Men Cib Caban Etznab Cauac
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Chicchan Cimi Manik Lamat Muluc Oc Chuen Eb
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Oc Chuen Eb Ben Ix Men Cib Caban
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Men Cib Caban Etznab Cauac Ahau Imix Ik
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Ahau Imix Ik Akbal Kan Chicchan Cimi Manik
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Ben Ix Men Cib Caban Etznab
Cauac Ahau
5 5 5 5 5 5 5 5
Etznab Cauac Ahau Imix Ik Akbal Kan Chicchan
5 6 5 6 5 6 5 6 5 6 5 6
5 6 5
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Akbal Kan Chicchan Cimi Manik Lamat Muluc Oc
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Lamat Muluc Oc Chuen Eb Ben Ix Men
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Continuación
Anexo 3 (continuación)
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Imix Ik Akbal Kan Chicchan Cimi Manik Lamat
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5 5 5 5 5 5 5 5
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Cimi Manik Lamat Muluc Oc Chuen Eb Ben
5
6 5 6 5 6 5 6 5 6 5 6 5 6 5
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Chuen Eb Ben Ix Men Cib Caban Etznab
5 5 5 5 5 5 5 5
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Cib Caban Etznab Cauac Ahau Imix Ik Akbal
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6
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Muluc Oc Chuen Eb
5 5 5 5
Ix Men Cib Caban
5 6 5 6 5 6 5
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Cauac Ahau Imix Ik
5 5 5 5
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Kan Chicchan Cimi Manik
Anexo 4
Transcurso
del eclipse solar del 17 de junio de 1452.